¡Yo me quedo aquí!
Autopublicado
Noviembre de 2021
Kindle Edición
219 páginas
Romance Actual
Emma tiene veintisiete años, es optimista, alegre y siempre intenta ver la parte buena de las cosas. Pero está pasando por el peor momento de su vida, por lo que decide huir de todo e irse a casa de su abuela, en un lugar perdido.
Gabriel dejó un trabajo que le entusiasmaba para hacerse cargo del negocio familiar, una pequeña casa rural, en un remoto pueblo de escasos habitantes.
¿Será capaz Emma de vivir allí o preferirá la ciudad?
¿Logrará Gabriel acercarse a ella sin salir herido?
¿Qué harán para cambiar sus vidas?
Este libro consiguió el año pasado el premio Angels Fortune del grupo lector Auténticas Devoralibros, y la verdad es que tenía muchas ganas de leerlo, y como estoy haciendo el reto que plantearon de lecturas anuales, pues ha caído.
Emma está pasando por un momento muy malo en su vida, su marido la ha dejado mientras estaba hundida emocionalmente. Entonces decide tomarse un descanso de su vida, y se va a casa de su abuela, un pueblecito perdido al que no ha vuelto desde que era una cría, donde espera encontrar la paz.
Gabriel trabaja en la casa rural de su madre. Cuando se encuentra con Emma le parece la típica niña tonta que regresa al pueblo una temporada. No se soportan mutuamente, así que cuando es contratada para llevar las relaciones públicas de la casa rural comenzarán a saltar chispas... ¿de qué tipo?
No había leído nunca a esta autora, y la verdad es que tiene una forma de escribir que hace que sea muy fácil leer y engancha desde el primer momento. Pero mi mayor problema ha sido con los personajes principales, con los cuales no he empatizado en ningún momento.
Emma es una mujer que ha tocado fondo y necesita cambiar de aires para volver a recomponerse y curar sus heridas. He comprendido perfectamente la decisión de irse a un sitio tranquilo, y cuando se encuentra con el desastre de la casa de su abuela también he comprendido que quiera encontrar un trabajo para poder pagar todos los gastos extras que se le avecinan. Lo que no comprenda es que omita información en una relación, ni que pase por alto actitudes bastante machistas de Gabriel.
Gabriel es un personaje al que he odiado. Es un mujeriego que se acuesta con toda mujer disponible que hay, y no le importa hacerlo en un bar y que se entere todo el mundo. Pero en un momento determinado se siente utilizado porque las mujeres solo lo quieren para echar un polvo ¡perdonaaaaaa! pero si a la primera que te tiras en la novela, cuando se acerca a ti la tratas como basura. Puf, me ha sacado de quicio en todo momento.
La lectura me ha ido perdiendo según iba avanzando. Empezamos por el trauma por el que pasa Emma y su llegada al pueblo (todo esto muy bien), allí retomará la amistad con una amiga de la infancia que lleva la única tienda del pueblo. Gracias a ella comenzará a conocer a gente de su edad de los alrededores, pero también tendrá que aguantar a Gabriel porque va con ella en la cuadrilla.
Me ha gustado mucho como se adapta al pueblo y como se va haciendo un hueco en él, al igual que ir viendo como sube su autoestima al sentir que es importante para los demás. Me he divertido mucho con las mujeres que viven allí, y que gracias a las ideas de nuestra prota empiezan a unirse más. También me ha gustado mucho la historia entre los personajes secundarios. Pero mi problema han sido Gabriel y Emma.
Su historia de amor no me ha parecido creíble, los traumas que arrastra él me han dado risa, porque en todo momento se muestra como un déspota con las mujeres de su entorno... incluso después de haberse acostado con Emma le pega un morreo salvaje a otra, y ¡que se sienta utilizado por las mujeres!.
Al igual que Emma, está casada pero no tiene ni hipoteca ni hijos ni nada, ¡y se le complica el divorcio!... ¡pero si existe el divorcio exprés!, y existen abogados para que lo hagan todo, incluso localizar al marido que no coge el teléfono.
En la parte final ocurren muchas cosas, que esperaba porque eran muy evidentes... pero tampoco han conseguido animarme porque a mí ya me había perdido del todo y la decisión que toma Emma no me ha convencido, sobre todo la manera como lo hace. El epílogo es bonito y deja una sonrisa, pero realmente ya me daba igual.
En conclusión, ¡Yo me quedo aquí! ha sido un libro que me ha ido perdiendo según iba leyendo. Comenzó muy bien, pero los protagonistas han conseguido que las cosas que me han gustado de la lectura no hayan sido suficientes para darle un aprobado. Y quiero que sepáis que como me quedé con una sensación bastante desagradable en el cuerpo porque la autora escribe bien, me lancé a por otro libro de ella... y ese me encantó. No sé qué le pasaría con este, pero es una pena porque podría haber estado muy bien.